Los trabajadores de la refinería Lindsey, que iniciaron la semana pasada una huelga ilegal contra la contratación de extranjeros que se ha extendido por numerosas empresas energéticas del Reino Unido, han puesto hoy fin a los paros. El origen del conflicto era la ampliación de la refinería, que fue adjudicada por su propietaria, Total, a una empresa italiana, IREM, que iba a emplear trabajadores italianos. Ayer, IREM anunció su compromiso de que la mitad de los trabajadores de esa obra sean británicos.
He transcrito esta noticia del periódico El País.
He seleccionado esta noticia porque ha sido transmitida por muchos de los medios de comunicación duarante los últimos días.
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